Arquitectura Sostenible

La arquitectura es la disciplina que tiene por finalidad crear los espacios que el ser humano requiere para desarrollar sus actividades. Como actividad humana esencial la arquitectura fue acompañando el desarrollo del progreso humano y compartiendo las características de todas sus sucesivas fases. Por ello mientras las posibilidades de alterar el medio a causa de la acción del hombre fueron limitadas, del mismo modo lo fueron las de la arquitectura.

 

El primer labrador y criador de animales tuvo como vivienda una cueva o una muy sencilla construcción de piedra o madera según fueran los recursos disponibles en su entorno inmediato. Tanto las actividades humanas como su arquitectura tuvieron por entonces un impacto muy bajo en el medio.

.

La cabaña primitiva. Grabado de “Essai sur l’architecture”. Marc-Antoine Laugier. 1775

A medida que fueron desarrollándose sociedades más complejas y sofisticadas la arquitectura respondió con soluciones acordes a ese proceso: Así se inventó el ladrillo, primero crudo y luego cocido, surgieron las herramientas de madera y más tarde metálicas. Luego se inventó el hormigón y nacieron técnicas como el arco, la bóveda y las estructuras atirantadas.

Cada etapa del desarrollo histórico tuvo su reflejo en la arquitectura. A partir de mediados del siglo XVIII esto se manifestó con los nuevos materiales (hierro, vidrio) las construcciones desmesuradas, el crecimiento incesante de las ciudades, y la fundación de colonias a las que se transculturalizó concepciones arquitectónicas desde lugares muy diferentes sin considerar las particularidades de cada sitio.

 

Tras 250 años nos encontramos hoy ante la paradoja de ser por una parte arrastrados por la inercia de una concepción del mundo inconscientemente autodestructiva que nos impulsa hacia adelante, y por otra parte con la certeza de que si nuestras acciones no son enmarcadas en un sistema de respeto por las leyes del equilibrio natural iremos inexorablemente a la auto-degradación y finalmente al desastre.

 

La arquitectura está inmersa también en esa dualidad y debe encontrar respuestas efectivas y a la vez realistas, ya que nadie razonablemente puede pensar que para  evitar una mayor degradación del medio ambiente debamos regresar a la construcción primitiva. Esto debe lograrse a través del uso racional de los medios de que disponemos hoy sin por ello sacrificar los avances en higiene, saneamiento, acondicionamiento, comunicaciones, etc. que permiten las condiciones de confort actuales y que importan unos mínimos a los que todas las personas deben tener acceso. Lo que se impone es la racionalidad en el uso de los medios de que disponemos hoy.

100_2743
Bloques de vivienda de la década de 1960 cerca de Barcelona. Foto Fundación Econciencia

Una Arquitectura Sostenible por lo tanto debe producir los espacios para que puedan desarrollarse las actividades humanas considerando no solamente las necesidades de espacio, iluminación, protección, funcionalidad, etc. sino además todo aquello que tiene que ver con el impacto que estas construcciones producirán en el ambiente: consumo de energía, tanto en la construcción como en el uso, emisión de contaminantes, tratamiento de efluentes, mantenimiento, autosuficiencia, reciclado, fabricación en serie, crecimiento previsible y controlado, reutilización tras la vida útil, etcétera.

 

Todos estos factores establecen la magnitud del impacto sobre el entorno, inmediato y en el ambiente en general, que dará la medida del grado de sostenibilidad de la intervención de la arquitectura.

 

Las ideas sobre una arquitectura en armonía con la naturaleza provienen del siglo XIX. Las obras de Antoni Gaudí son precursoras en conceptos de acondicionamiento natural, relación con el entorno y utilización de técnicas y materiales propias del medio, adaptadas a sus necesidades. Ese pensamiento sobre la arquitectura le llevó a estudiar las leyes de la naturaleza para aplicarlas a sus procesos de diseño.

 

En ese camino fueron desarrollándose en las últimas décadas nuevos conceptos. En los años 50 fue acuñado el término Biónica, ciencia que se basa en el estudio de los sistemas biológicos para desarrollar sistemas no biológicos con aplicaciones tecnológicas.

3.3
Cripta Güell. Obra de Antoni Gaudí
Olympiastadion,_Múnich,_Alemania_2012-04-28,_DD_04-Diego Delso
Estadio Olímpico de Munich, Obra de Frei Otto. Foto: Diego Delso

Bajo esa idea fueron construidas algunas estructuras emblemáticas como el estadio olímpico de Munich de Frei Otto. Este arquitecto fue un impulsor de ese concepto que pretendía extraer principios de la naturaleza y transferirlos en aplicaciones arquitectónicas. Para él el fin fundamental de todas las construcciones es primeramente el ser humano biológico, y solo en segundo lugar la técnica.

La Arquitectura Orgánica fue definida por Frank Lloyd Wright como una superación del funcionalismo, otorgando valor a los aspectos formales sin ataduras con la tradición. Su concepción daba valor a la relación con el medio aunque no con una idea naturalista sino como una imposición de la obra humana en términos de armonía. Ese concepto fue interpretado por muchos arquitectos con un sentido reduccionista que se limitaba a proyectar con formas no convencionales.

FallingwaterWright- Serinde
Fallingwater (Casa de la Cascada). Frank Lloyd Wright. Foto: Serinde

Biomimética es una noción inventada por la estadounidense Janine Benyus. Se puede definir como el arte de inspirarse en la naturaleza para innovar, pero también como una forma de mantener el equilibrio presente en la naturaleza amenazado por la intervención del hombre. Se propone aprender de la suma de lo acumulado en miles de millones de años de evolución de las especies para encontrar soluciones sostenibles a su estilo de vida.

Diseño Bioclimático en tanto es un criterio de diseño que consiste en tener en cuenta las condiciones climáticas, aprovechando los recursos disponibles (sol, vegetación, lluvia, vientos) para disminuir los impactos ambientales, intentando reducir el consumo de energía.

El concepto de Arquitectura Sostenible está hoy fuertemente presente en el escenario mundial. Nadie pone hoy en duda la necesidad de evitar los despilfarros energéticos y técnicos, promover el reciclado de materiales y sistematizar los procesos proyectivos y constructivos.

Varios nombres encabezan esta corriente. Destacan William McDonough, Michael Reynolds, Stefano Boeri, Vincent Callebaut y Tom Bender.